PARASHAT RE’EH

Parashát Re’eh ( # 47)

(5774)

 

Torah: Devarim 11:26-16:17

Haftará: Isaías 54:11 – 55:5

HaTsofen HaMaljutí: Mar’ot Elohim 7:9 – 9:21

 

Resumen:

La parashá de esta semana lleva por título “Re’eh” cuya traducción normalmente es “mira”  o más precisamente, “escudriña con todas las fuerzas de  tu alma” acerca de lo que está siendo colocado delante de todo el pueblo de Israel, esto es, el camino de la vida o el camino de la muerte.  Moshé está revelando al pueblo de Israel el don de la libertad de la conciencia humana con la cual hemos sido investidos por el Boré Olam (el Creador).  Esta gracia divina es absoluta y desde un principio ha sido garantizada a todo ser humano. Delante de nosotros está el Camino de la Vida y el Camino de la Muerte.  La vida será entonces el resultado de nuestra elección por la obediencia. Di-os nos permite ser libres para elegir, pero también nos hace responsables de las consecuencias de nuestra elección.  La parashá también introduce el mandamiento de construir un Templo para morada del Altísimo en medio de los hijos de Israel. Allí  y solamente allí, podrán los hijos de Israel traer sus ofrendas al Creador.  En cualquier otro lugar se podrán sacrificar animales para el consumo diario (siempre que el propósito no sea un sacrificio a Eloha) y para evitar caer en el error, se recuerda que la sangre de dichos animales debe ser vertida en tierra, no está permitido comerla en ninguna forma. En este discurso, Moshé instruye al pueblo acerca de las leyes de los profetas, específicamente cómo reconocerlo y  qué hacer ante un falso profeta, así como cualquier otro que incite a un hijo o hija de Israel a la idolatría.  Con la mira de establecer la importancia de este asunto, las marcas de un verdadero profeta son las siguientes;

  1. Di-os mismo lo ha llamado de forma especial para servirle como profeta.
  2. Di-os entrega al profeta ciertas habilidades para explicar la Toráh que todo el mundo reconoce.
  3. Di-os le permite al profeta realizar señales y milagros que se cumplen en el tiempo apropiado anunciado por la profecía.
  4. El profeta nunca habla por sí mismo, sino solamente lo que Di-os le ordena y así lo hace saber al pueblo. “Mis palabras no son mías, sino del que me envió”.
  5. El profeta verdadero no toma para sí crédito por su profecía, siempre le da todo el crédito a Di-s que lo envió.
  6. El profeta  verdadero nunca dirá nada ni enseñará nada que vaya en contra de la Toráh, especialmente insinuando que la Toráh ha pasado, ha caducado y que ha sido sustituida por otra Torah, etc.
  7. El profeta verdadero nunca insinuará ni permitirá que el pueblo se desvíe hacia la adoración y servicio a otra divinidad que no sea el Di-os de Israel, nuestro único Di-os verdadero.
  8. El profeta verdadero mantendrá una vida de santidad y pureza en línea con la Toráh.
  9. El profeta verdadero no se venderá por dinero ni aceptará dinero para profetizar ni dirá lo que la gente quiere oír, sino lo que Di-os le ordena no importa que tenga que sufrir por eso. Sufrirá con alegría.
  10. El  profeta verdadero mostrará siempre un carácter bondadoso y cariñoso con sus destinatarios, exhortándoles con amor para que ande en los caminos de la Toráh, aun cuando en ocasiones tenga que ser fuerte con sus exigencias, lo hace motivado por el amor que tiene por el pueblo.

Un falso profeta podrá aparentar muchas de estas distinciones, pero hay dos que determinarán si es o no un falso profeta:

a)     Su mensaje daña la Toráh, es contrario a la Toráh y pone en tela de juicio la autoridad de la Toráh.

b)    Demanda servicio y adoración a otras deidades que no sea estricta y únicamente el Eterno nuestro único Di-os verdadero.

La parashá luego continua con las leyes que deben seguirse para el caso de una comunidad completa (ciudad) que se hallada culpable de idolatría. A continuación Moshé recapitula las instrucciones  dadas previamente sobre animales limpios y no limpios haciendo hincapié en las marcas que deben ser tenidas en cuenta para identificarlos apropiadamente. Se dan las instrucciones de los préstamos y se especifica la importancia de mantener la relación apropiada entre economía y santidad en relación con el año sabático. Todos los préstamos, al llegar el año séptimo, deben ser perdonados y cancelados. La parasháh concluye con  las ordenanzas relacionadas con el diezmo para las peregrinaciones, el diezmo de los pobres y las tres fiestas peregrinas que deben ser santificadas por todo hijo de Israel en el lugar que el Eterno escogiere, es decir,  Yerushaláyim.

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Parashat Ekev # 46

Parashát  Ekev (46)

 

Toráh: Devarim 7:12-11:25

Haftará: Isaías 49:14 – 51:3

HaTsofen HaMaljutí:  Mar’ot Elohim 5:1 – 7:8

 

Resumen de la Toráh:

 

En nuestra parasháh Ékev (por consiguiente) Moshé continúa sus discursos de despedida ante los hijos de Israel, afirmando que la obediencia a las mitzvot nos traerá paz, seguridad y prosperidad en la tierra de la promesa.

También confronta a los hijos de Israel haciéndoles recordar que las desviaciones y transgresiones del pasado (el becerro de oro, la falsa interpretación de los 10 espías, etc.) representan actos concretos de rebelión contra el Eterno que no traerá absolutamente nada bueno para los hijos de Israel y aunque aquellos pecados fueron perdonados y nuevas tablas escritas fueron traídas a favor de la continuación del pacto, confirmado  además por 40 años de continuo sustento en el desierto, las consecuencias deben transformarse en lecciones vivientes para las generaciones de revelo para entender la importancia del camino del arrepentimiento, pues, “no solo de pan vive el hombre”, sino de toda “palabra”  que va saliendo de la boca del Altísimo, es decir, que el maná estaba condicionado al decreto celestial y no a la inversa. Por tanto, el temor y la obediencia a los mandamientos, constituyen el secreto del éxito y prosperidad de Israel.

Es cierto, la tierra que van a conquistar para poseerla “fluye leche y miel”,  y ha sido bendecida con frutos únicos y maravillosos (los siete frutos de los cuales se consagra el diezmo); también es cierto que “los ojos del Eterno”  nunca se apartan de ella, pero eso está condicionado a nuestra obediencia, pues la fuerza de Israel depende de su apego a la voluntad de nuestro Padre en los cielos.

Será por tanto, deber de los hijos de Israel limpiar la tierra y purificarla de toda forma de idolatría y conquistarla por la fuerza de la promesa, sin olvidar que “el poder para hacer la riqueza” solamente vienen de Arriba, de nuestro Padre en los cielos.

Si ante las consecutivas victorias y el aumento de los bienes caemos en el error de pensar que “ha sido nuestra mano”  quien lo ha hecho, los resultados podrían ser desastrosos.

La Parashát Ékev contiene además una sección que forma parte de la Shemá y que anuncia premios y castigos, dependiendo de nuestra obediencia o rebelión a los mandamientos y preceptos del Eterno. Si optamos por lo último (jas beshalom) la muerte y el exilio estarían a la puerta. Si elegimos la obediencia, la paz y la vida nos seguirán.

Resumen de la Haftaráh:

Por su parte, la lectura de los profetas para este Shabat contiene el segundo mensaje de consolación a favor de los hijos de Israel luego de los recuerdos de las terribles experiencias acontecidas en días pasados y que coloca ahora la fuerza de nuestro servicio a HaShem en la rampa de lanzamiento apropiado para alcanzar la redención final prometida.

La figura usada para insuflar en la conciencia de los hijos de Israel la promesa de la redención, viene dada por el uso de uno de los símbolos más sagrados de todo pueblo: la madre. ¿Qué amor bajo el cielo podría tal vez usarse para intentar compararlo al de nuestro Padre Celestial?  Sin duda que la madre, quien representa la ternura, la compasión, la entrega, el sacrificio, la abnegación, la seguridad del amor hacia sus hijos.

Esto es cierto. Pero tal vez alguna madre podría abandonar a sus hijos. De hecho, de cuando en cuando sucede. Sin embargo Eloha muestra su amor por Su pueblo afirmando que aun cuando existan madres que abandonen sus hijos, el Eterno nunca abandonará a Israel.

Y para mayor seguridad, el Eterno ofrece la figura de “las palmas de mis manos”  y “los muros de Yerushaláyim” como una marca de confianza y de permanencia a favor de los hijos del pacto.  “En la palma de mis manos te tengo esculpida, tus muros están permanentemente delante de Mí”.

¿Destruirá el Eterno Su pacto? ¿Se buscará otra esposa? La respuesta de nuestra parashá, contraria a la opinión de nuestros enemigos, es una absoluta negación de tal posibilidad, por el contrario, la figura de una “novia” surge en medio del mensaje de consolación que es enviado para este Shabat: “Te vestirás como se viste una novia”. Y como garantía de tan magnífica promesa, el Eterno coloca Su misma existencia a favor de Israel: “Tan cierto que Yo existo”, así Israel entrará finalmente bajo la jupá de la edad mesiánica.

Es cierto, hubo una ruptura del pacto (cuando Moshé rompió las dos tablas)  pero la intención del “get”  fue reemplazada por una promesa aun más gloriosa que la previa. De hecho, la haftaráh promete  la reunificación de todas las ovejas perdidas de la Casa de Israel dispersas entre las naciones, por tanto nada “nos podrá separar del amor de Eloha”, pues, ¿quién me condenará si es Eloha el que justifica? (Is.50:8)

La tierra de Israel, aunque vuelta un desierto, será transformada en un Gan Edén porque la boca del Eterno lo ha dicho (50:3).

Resumen del HaTsofen HaMaljutí:

Por su parte, el Código Real  nos confronta con la dignidad y el honor concedido al Rebe, el cual ahora, investido con el don de la  inmortalidad que le fue insuflada por el Eterno, es capaz de tomar el sefer de la profecía que contiene los secretos del reino mesiánico, de ese  reino permanente concedido al Mélej HaMashiaj.

Se describen seis de los juicios que descienden a la tierra por la violación de los mandamientos dados a las naciones (Siete Mandamientos de Noaj) y se anuncia el gran día de la ira del Eterno contra todos los rebeldes. ¿Quién podrá sobrevivir y mantenerse en pie?

Esta sección concluye con la orden del Mashiaj a sus cuatro mensajeros celestiales para que seleccionen y entreguen un código secreto  a 12 mil representantes por cada una de las doce tribus de Israel para la misión profética más extraordinaria de toda la historia, asunto que será el tema de los próximos capítulos de esta profecía

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Alerta Profetica

Saludos amigos, las Alertas Proféticas tienen como objetivo colocar en tus manos aquellos elementos de carácter político, económico, militar, social y religioso que tienen un impacto profético en nuestra generación, teniendo en cuenta el tema particular que está siendo enfocado.

Las Alertas Proféticas sirven para poner a tu disposición, de forma sintetizada, los macro eventos mundiales que revisten importancia  local para todos nosotros en este tiempo.
Espero que te guste y que la disfrutes, sacando provecho personal de las informaciones estratégicas que aquí te compartimos.
Hasta la próxima
Dan

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Clases de Conversion Posfechada para Martes 12 Agosto

Por razones ajenas a nuestra voluntad, tuvimos que cancelar la clase de hoy.

Sera ofrecida el próximo Martes 12 de Agosto, mismo horario. Agradecemos

su entendimiento y pedimos excusas por la cancelación.

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Parashat Vaetjanán

Parashát VaEtjanán (Y supliqué) No. 45

Toráh: Devarim 3:23 ‐ 7:11

Haftaráh: Yeshayahu 40:1‐26

HaTsofen HaMaljutí : Mar’ot Elohim: 2:18 ‐ 4:11

Resumen de la Parasháh:

La Parashat Va’Etjanán (Y supliqué) continúa las reprensiones de Moshé Rabenu a nuestro pueblo judío, como un padre, motivado por su amor y compasión, amonesta a sus hijos. Las horas se acercan para su partida y mientras la nación entera casi está lista para cruzar el río Yardén (Jordán) bajo el nuevo mando de Yehoshua (Josué), Moshé derrama su alma delante del pueblo mostrándole cosas secretas e íntimas de su relación privada y personal con el Eterno para nuestro bien, con la mira que Israel pueda mantenerse dentro de los pactos y promesas que le han sido ya dados, sin desviarse ni a la derecha ni a la izquierda de los mandamientos, preceptos y ordenanzas que les fueron confiados.

Primera Aliá: 3:23 ‐ 4:4

Moshé revela al pueblo la gran batalla espiritual que sostuvo tratando de lograr que el Eterno le permitiera entrar física y personalmente a la tierra prometida y verla con sus propios ojos. Se describe la respuesta divina, en este caso negativa, prohibiéndole su entrada por el asunto de las aguas de Marivah, donde Moshé en vez de hablarle a la roca, la golpeó con su vara delante de todo el pueblo. En la conclusión de esta aliá, el maestro hace una profunda reflexión del incidente de Baal Peor donde muchos hijos de Israel mueren como resultado de la idolatría conectada con la adoración a esta entidad religiosa, de tal manera que nos sirva de ejemplo para no imitar tal conducta en el futuro.

Segunda Aliá: 4:5‐40

En esta sección, Moshé reafirma delante del pueblo de Israel su condición de nación especial, única, entre todas las naciones de la tierra, con un Eloha (Di‐s) único y especial demostrado por la redención de Egipto, donde con mano fuerte y brazo extendido, HaShem sacó una nación (Israel) de en medio de otra nación (Egipto) con milagros y portentos jamás vistos en la historia de la humanidad. Además, se le recuerda a nuestro pueblo que nunca antes nación alguna ha experimentado la demostración histórica de todo un pueblo presenciando la visita de la Presencia del Eterno, oyendo Su voz y escuchando de Sus labios, las instrucciones y preceptos que constituyen la esencia del Judaísmo, la única religión que puede demostrar su origen divino. Todas las demás, si zoroastrismo, cristianismo, islamismo, o lo que sea, está fundamentado en revelaciones privadas que nadie puede demostrar. Solamente el Judaísmo Bíblico tiene un fundamento histórico confiable, cuando el Eterno revela a vista de todo un pueblo, Sus instrucciones, preceptos y ordenanzas. Por lo tanto, la única forma que el Judaísmo puede dejar de ser la única religión verdadera es que Eloha mismo, delante de todo Israel, abrogue Sus propios mandamientos y decretos. El Maestro dijo, no obstante, “que ni una yud (la más pequeña letra del alfabeto hebreo) ni un adorno de una letra de la Torah (tilde) pasará de la Torah hasta que todo haya alcanzado su propósito final” (Mt. 5:17,18) Consecuentemente, mientras esta edad presente exista, existirá la Torah de forma normativa y obligante para todos los hombres, según sus preceptos y ordenanzas apliquen a cada uno.

Tercera Aliá: 5:1‐18

En el texto hebreo, la tercera aliá nos muestra la ordenanza de construcción y designación de tres de las seis ciudades de refugio que debían existir al este y oeste del río Yardén respectivamente. Estas ciudades fueron diseñadas con el propósito de asegurar que cualquier hijo de Israel que derramara sangre de forma no intencional, pudiera encontrar refugio temporal de tal manera que su vida fuese perdonada y su pecado no intencional perdonado. La muerte del Cohén Gadol propiciaría la expiación de dichos pecados. Si el derramamiento de la sangre fue de forma INTENCIONAL, con premeditación y alevosía, entonces no había expiación posible, sino “karet”, esto es, muerte, tanto espiritual como física. Este tipo de pecado es denominado en la Toráh como “Péshah” (algunas veces Féshah) y solamente puede ser expiado por un redentor que vendría a Tzión a favor de todos los hijos de Ya’akov que se arrepientan de este tipo de trasgresión, como fue estipulado por el profeta Yesiyahu (Isaías), según está documentado en 59:20 que dice: “Un goel (redentor) vendrá a Tzión a favor de aquellos de Ya’akov que se arrepienten de pecados intencionales (féshah)”. Y nosotros sabemos quién es ese “goel” y el alcance maravilloso de su avodah (servicio) al Eterno, a Israel y a la humanidad, porque solamente por medio de dicho servicio los pecados que no tienen perdón ni expiación posible, dentro de la ley divina, por él es perdonado todo el que se arrepiente y se vuelve de corazón al Eterno.

Cuarta aliá: 5:1‐18

En la cuarta aliá Moshé Rabenu describe las Diez Palabras o declaraciones que el Eterno entregó de viva voz al pueblo de Israel en Har Sinaí. Se conocen como “Los Diez Mandamientos”, no porque contengan en realidad solamente diez, toda vez que luego Maimónides, en su clasificación de los preceptos, extrae de los mismos mas de diez, sino porque fueron diez expresiones globales que escucharon los hijos de Israel. Es importante notar que Moshé hace una diferencia explicativa entre ellos y los que fueron dichos originariamente sobre el monte Sinaí, según está documentado en la Parashat Yitró que ya estudiamos. Los diez mandamientos establecen los siguientes principios de fe de nuestro pueblo:

  1. Creer en Eloha.
  2. No adorar ídolos.
  3. No usar el Nombre del Eterno en vano.
  4. Recordar el Shabat para mantenerlo en santidad.
  5. Honrar al padre y a la madre.
  6. No asesinar.
  7. No adulterar.
  8. No robar.
  9. No levantar falso testimonio.
  10. No codiciar las posesiones de otros.

Es costumbre que al leer esta cuarta aliá, toda la congregación presente se ponga en pie para escucharlos, trayendo a la memoria los sucesos del Sinaí y éste de recapitulación de la Torah por boca de Moshé Rabenu.

Quinta aliá: 5: 19‐ 6:3

Moisés revela todo un escenario que experimentó durante la entrega de los Diez Mandamientos cuarentas años ha. Recuerda la voz del Eterno en medio del fuego y la densa oscuridad que cubrió el monte. La enseñanza es que HaShem es el creador de ambos, de la luz y la oscuridad, del fuego y las tinieblas y El tiene dominio de ambos. Moisés recuerda cómo los hijos de Israel ante la majestuosa Presencia Divina pensaron que no podrían sobrevivir a tanta demostración de gloria y piden a Moisés que actúe como intermediario, que él oyera solamente y luego comunicara al pueblo lo que había recibido directamente del Eterno, de esta forma, las palabras de Moisés no serían suyas, sino del Eterno que las puso en su boca.

Sexta Aliá: 6:4‐25

Esta aliá nos confronta con el más grande mandamiento de todos, “Shemá Israel, HaShem nuestro Eloha, HaShem Uno es”. Además, contiene los mandamientos de tefilin y metzuzah dados a los hijos de Israel como señal de Pacto. Debido a esta naturaleza, los conversos de entre las naciones (Benei Avraham) no lo requieren.

Esta sección contiene cuatro frases muy poderosas relacionadas con los mandamientos del Eterno.

Primero: Hablarás de ello cuando estés sentado en tu casa… En sentido literal, cada vez que estamos en una reunión familiar, debemos tomar tiempo para hablar algo de la Torah. En sentido profético (sod) se refiere al alma creada por el Eterno y esperando ser insuflada en un cuerpo designado por el Santo Bendito Es.

Segundo: Hablaras de ella… cuando andes por el camino… En sentido pashat (literal) significa que al viajar, debemos siempre procurar tener temas de Torah en nuestros labios. En nivel sod (profético) significa cuando el alma viaja desde el seno del Padre hasta el cuerpo donde será insuflada, a los 18 días de concebido un embrión humano. En ese momento el alma hace su viaje de descenso de los lugares celestiales a la tierra. Este sería su “camino”.

Tercero: Hablarás de ella… cuando te sientes… En sentido pashat significa que debemos sacar tiempo para sentarnos y estudiar Torah. En sentido sod significa cuando llega la hora de nuestra muerte, aun en ese momento debemos “sentarnos” con palabras de Torah en nuestros labios.

Cuarto: Hablarás de ella… cuando te levantes… En sentido pashat significa cuando estamos realizando nuestras tareas cotidianas, nuestros trabajos… debemos pensar en Torah, en mandamientos, en obediencia. En sentido sod significa al momento de cuando tenga lugar el tejiyat hameisim, la resurrección de los muertos, conforme nos ha sido prometido: “Y si el Espíritu de Aquel que resucitó a Yeshua de entre los muertos mora en vosotros, el que resucitó a Yeshua también resucitará vuestros cuerpos mortales…”. Esto tendrá lugar cuando Mashiaj nos sea enviado de nuevo, que ocurra pronto y en nuestros días. Esta sección promete de nuevo la riqueza de la tierra, y el mandamiento de no olvidarnos del Eterno quien nos sacó de Egipto y de la esclavitud del faraón.

Séptima aliá: 7:1‐11

Aquí se promete que las siete naciones cananeas serán quitadas de la tierra y no se permite a los hijos de Israel hacer matrimonies con ninguno de ellos bajo ninguna circunstancia. De hacerlo, el futuro de Israel como nación, su identidad nacional podría perderse para siempre. Israel debe recordar que es una nación santa, diferente al resto de las naciones y no avergonzarse de su llamado celestial. La parasháh concluye recordándonos que HaShem es fiel, especialmente con aquellos que guardan Su pacto por amor y guardan Sus mandamientos por motives puros, por tanto, es nuestra responsabilidad elegir siempre la obediencia a Su Palabra.

Maftir: 7:9‐11 Conclusión del segundo discurso.

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PARASHAT DEVARIM (# 44)

PARASHAT DEVARIM

Torah: Devarim 1:13:22 -Haftará: Isaías 1:1-27 HaTsofen HaMaljutí:
Mar’ot Elohim (Revelaciones) 1:1-2:17

Devarim significa “Palabras”, como también “Asunto”, “Plan, cosa, idea en la mente”, etc. Es el nombre de la Parashah para este Shabat.
Al mismo tiempo, es el nombre del quinto libro de Moshé y de la Torah. El título del libro que se expresa en la primera parasháh, merece un comentario especial. Si decimos, “palabras”, no hacemos justicia al texto. Pensemos un momento en lo que realmente contiene el quinto libro de Moshé:
Por 37 días Moshé Rabenu estuvo hablando al pueblo de Israel, un discurso cada día. Comenzó el primero de Shevat y terminó el 7 de Adar, precisamente el día de su muerte, que correspondió al año 2488 de la creación (Febrero- Marzo del 1273 a.e.c.) En estos encuentros con la comunidad de Israel, Moshé hace una recapitulación de los más importantes eventos y de las más importantes instrucciones divinas que encontramos en los primeros cuatro libros de la Torah, especialmente en Shemot (Éxodo) y Bemidbar (Números). Debido a esto, Devarim es en realidad una REPETICIÓN de la Torah y por ello el quinto libro de Moshé es llamado también Mishné Toráh (Repetición de la Torah) que fue traducido al griego como DEUTERONOMIO, es decir, segunda Ley.
Los primeros cuatro libros son una recopilación de lo que el Eterno mismo le mostró a Moshé que debía escribir; en Devarim, lo que Moshé cuenta al pueblo que el Eterno le dijo. Esto se refleja en la forma de lenguaje. Shemot, Vayikrá y Bemidbar nos tienen acostumbrados a oír la fórmula sagrada: “El Eterno le dijo a Moshé…”; pero en Devarim, una nueva fórmula es introducida: “En ese tiempo Eloha me dijo…” etc. Así que Moshé le cuenta al pueblo su propia experiencia con el Altísimo. No obstante, Devarim forma parte de la Torah Escrita, lo cual significa que tanto el contenido como las palabras debe ser considerado de origen divino por cuanto las palabras de un profeta de este nivel, son consideradas como si fueran las propias palabras del Eterno. Devarim es único en su clase porque nos presenta un lado de la revelación que no sabríamos sin él, esto es, cómo el Eterno usa Sus agentes para trasmitirnos Su mensaje y preservarlo para la posteridad. La voz del Eterno saliendo por las cuerdas vocales de un hombre. ¿No es extraordinario? De ahí que la voz de Moshé, el primer redentor, son las palabras del Eloha viviente, es como si Eloah mismo nos hablara por medio de Moshé. Así también ocurrió con el Segundo Redentor: “Las palabras (devarim) que os hablo, no son mías, sino del Padre que me envió”.
Por esto sabemos que Devarim es el nexo entre la Torah Escrita y la Torah Oral y nos muestra cómo funciona la última y cómo se relaciona con la primera. De la misma manera, las palabras de nuestro Ríbi constituyen una Segunda Torah para sus talmidim, esto es, Torah Oral para nosotros, aunque ahora la tengamos escrita aquí y allá, porque originalmente, como Moshé, fueron dadas en vivo, verbalmente, oralmente. Esto nos muestra la combinación maravillosa entre el Creador y la criatura, entre el Amo y su siervo, entre el Padre y sus hijos. La Torah entonces tiene dos dimensiones y en ambas, tanto el contenido como la envoltura del contenido nos son sagrados y preciosos en extremo. Devarim nos revela la posibilidad de un encuentro entre la Divinidad por un lado, que es Infinita e Inmortal y el hombre finito y mortal por el otro. Esto es lo que experimentaremos durante el estudio de Devarim, si tenemos un corazón dispuesto para recibirlo. Según el tamaño de tu vasija, así será el tamaño de la revelación que recibas. “El que sea capaz de recibirlo, que lo reciba”, enseñaba el Maestro.

Shabat Shalom.

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