Parashát Ki Tetsé ( # 49(

Parashát  Ki Tetsé 

 

 

Torah: Devarim 21:10-25:19; Haftará: Isaías 54:1-10; HaTsofen HaMaljutí: Mar’ot Elohim 12:1 – 14:20

Resumen:

Esta es una de las secciones de la Toráh más ricas en mandamientos. En total, 74 mitzvot nos son reveladas en ella, la primera de las cuales trata con instrucciones precisas de qué hacer con las mujeres foráneas adquiridas en una situación de guerra, qué hacer en caso de un hijo rebelde, qué hacer si uno se encuentra un objeto perdido, proteger la vida humana haciendo una cerca en la terraza de una casa nueva así como la prohibición de no mezclar semillas o ciertos tejidos para uso del hombre (lana y lino). También somos instruidos acerca del mandamiento del tzitzit para el varón yehudí y la penalidad que debe ser aplicada a un esposo que difame de su esposa.

Se nos informa que la pena por adulterio tanto como la violación de  una virgen de Israel  es la muerte y ciertas leyes que rigen relaciones matrimoniales prohibidas para los hijos de Israel.

La parashá también nos da instrucciones acerca de mantener limpio y sagrado el campamento de los santos así como ciertos principios que debe regir la vida matrimonial incluyendo casos de divorcio.

Además de otras instrucciones, esta sección incluye uno de los memoriales que todo hijo de Israel debe recordar cada día, esto es, de cómo Miriam, la hermana de Moshé, vino a ser leprosa, con la mira de erradicar para siempre el pecado de la lengua en nuestro pueblo, afirmándose que quien incurra en el delito de “secuestro” queda expuesto a pena capital.

La parashá concluye con ciertas leyes sociales altamente sagradas como por ejemplo, la prohibición de retener el salario a un obrero, la atención a los pobres, la ley de levirato (levantar descendencia a un hermano que ha muerto estando casado y sin hijos), y la ordenanza de recordar lo que nos hizo Amalec cuando salimos de Egipto.

Haftaráh:

Por su parte, la sección de los profetas continúa los oráculos de consolación para Israel y en esta ocasión, el profeta prorrumpe en gritos de alegría y esperanza, rogando a Yerushaláyim que “cante y alce gritos de júbilo” y además, “ensanche” el sitio de su tienda anunciando que las ciudades desoladas serán reconquistadas y reconstruidas y que la vergüenza del exilio pasará y la humillación del yugo de las naciones será finalmente quitada pues el Eterno “te ha vuelto a llamar” para renovar los votos matrimoniales, olvidando todas las cosas tristes que habían pasado y anunciando una nueva relación fundamentada ahora en plena justicia y misericordia que se extiende aun más allá de la revelada en el Mabul. Se le asegura a Israel que el “pacto de paz”  no será nunca violado, ni el amor del Eterno hacia Su pueblo disminuido, pues aunque por “un breve tiempo” haya “escondido Su rostro”, ahora reaparece de nuevo dispuesto a cumplir todas Sus promesas dadas a los padres asegurando que aunque las tinieblas han de cubrir la tierra, Israel gozará de luz. Se promete que el exilio concluirá y que los hijos de Israel vendrán de lejos y especialmente, las riquezas de “Occidente”, regresarán a Israel. Los hijos de Israel son vistos “volando” hacia la tierra prometida semejantes a las nubes y a las palomas y por lo tanto, las puertas de Israel deben estar abiertas de continuo para recibir a sus hijos que vuelven al llamado del Eterno. Todo esto es un preámbulo que anuncia la reconstrucción del Tercer Templo pues, el Eterno promete “hermosear” Su santuario y hacer “glorioso” el lugar de sus pies, esto es, Yerushaláyim.

Debido a la intervención del Eterno, Israel vivirá confiado en medio de la tierra, no con a paz de los hombres, sino con la Paz del Reino del Mashiaj por lo que los muros de Yerushaláyim serán llamados por el nombre del redentor mismo: “Yeshuáh” (60:18), esto es, Salvación.

El profeta revela uno de los principios de la redención más importantes en el Judaísmo: que ella  puede darse inmediatamente por un acto sobrenatural del Eterno, o lentamente, dependiendo de la actitud del pueblo. El Eterno “hará esto” (la redención final) en su tiempo (sobrenaturalmente) o lo “apresuraré” (lentamente, por vía natural, si Israel lo merece, es decir, si no hace teshuvá).

HaTsofen HaMaljutí:

 

Por su parte, el libro de Revelaciones nos presenta un hecho singular en los lugares celestiales: el destronamiento del dragón, la serpiente antigua que es lanzada a la tierra quien se dedica ahora a perseguir “a la mujer que dio a luz un hijo varón”, esto es a Israel, que dio al mundo al Mashiaj. El odio de esta serpiente es lanzado contra un grupo en especial: los que guardan los mandamientos del Eterno y retienen el testimonio de Yeshua como Mashiaj. Es fácil detectar ese grupo en estos momentos en la historia y debemos ser felices de formar parte del mismo, pero al mismo tiempo, se impone sobre nosotros el cuidado necesario para no ser sorprendidos sin la preparación y protección necesarias pues la intención del dragón es precisamente, nuestra eliminación física y profética.

Esta sección nos presenta también con el surgimiento de una bestia que “sube del mar”,  y que mantiene un código profético relacionado con el “www” (666).

Termina la lectura del sefer con una visión de cómo será el retorno de nuestro Ríbi, “en una nube blanca” (14:14) con una corona de oro sobre su cabeza lo que da inicio al Reino Mesiánico que está por revelarse, en medio de la última guerra que lanzará el enemigo contra nuestro pueblo. Se nos revela también el área donde tendrá lugar esa guerra final, la madre de las guerras, cuando Gog y Magog toquen los bordes de Israel.

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Parashat Shoftim # 48

PARASHAT SHOFTIM (48)

Torah: Devarim 16:18 – 21:9 Haftará: Isaías 51:12 – 53:12 HaTsofen HaMaljutí: Mar’ot Elohim 10:1 – 11:19

RESUMEN:

La parasháh para esta semana lleva por nombre “shoftim” (jueces) y nos presenta con el mandamiento de establecer oficiales legales (jueces) que establezcan cortes de justicia en cada ciudad con la mira de imponer el cumplimiento de la ley por el bien del orden y la paz social.  Debido a ello, los candidatos a tales posiciones deben ser personas de profundo conocimiento de la ley, íntegros moralmente y que alejados de toda forma de favoritismo, ni a favor del rico porque sea rico, ni del pobre porque sea pobre.  Se afirma que la función principal del juez será la búsqueda de la justicia y todo aquello que pudiera mancillarla o dañarla, deberá ser erradicado de la silla del juicio. Por tanto, los jueces tienen el deber de “investigar bien”  antes de emitir un juicio, sobre todo en casos donde la vida humana pudiera estar en juego. Con la mira de proteger la justicia de un eventual atentado contra  la dignidad y el valor de la vida humana, se establece el mandamiento de los testigos, es decir, un mínimo de dos y que sean creíbles, son requeridos para cualquier caso, pero sobre todas las cosas, cuando haya la posibilidad de aplicación de la pena capital. Con la mira de asegurarse que los testigos son realmente confiables, se exige de ellos que, en caso de los jueces encontrar al acusado culpable y reo de muerte, que sean sus acusadores los primeros en lanzar la piedra contra él; de esta manera, aun en el momento final, hay la posibilidad de salvar la vida humana, porque, emocionalmente hablando, un falso testigo, bajo la responsabilidad de lanzar la primera piedra contra alguien que sabe es inocente, podría retractarse. Hay que decir que esta sección de la Toráh es crítica para el establecimiento de la autoridad de aquellos que tendrán la responsabilidad de interpretar y aplicar las leyes de la Toráh en la comunidad de Israel.  El procedimiento a seguir es el siguiente: Cuando un caso es dudoso acerca de si una situación es permisible o no permisible, o si un asunto provoca divergencia de opiniones, el problema debe ser traído a la Corte Suprema ubicada en “el lugar que el Eterno escogiere” y allí los sacerdotes, levitas o jueces que estén autorizados para actuar en nombre de toda la nación de Israel, darán su veredicto sobre el tema en cuestión. Una vez que la Corte Suprema ha dado su veredicto, no pueden los litigantes continuar en duda, sino aceptar el veredicto y no desviarse del mismo, ni a la derecha  ni a la izquierda, sino actuar sobre la base establecida por la Corte Suprema de Justicia.  La parasháh incluye también la prohibición contra ciertas formas de idolatría incluyendo la imitación idolátrica aunque fuese para servir al Eterno. Se establecen las leyes para los reyes y se dan instrucciones precisas acerca de la conducta que deben tener los mismos así como las instrucciones para el establecimiento de “Ciudades de Refugio” para protección de la vida de un homicida que quitare no intencionalmente, la vida a su prójimo. La parasháh nos presenta también una serie de instrucciones que debe seguirse para los casos de guerra y el cuidado que deben tener las autoridades para no permitir en el frente de batalla a ningún cobarde cuyo espíritu pusilánime afecte el ánimo del ejército. Se dan algunas excepciones para el alistamiento militar, como el caso de un recién casado, o uno que acaba de edificar una casa nueva o plantar una viña, en cuyos casos, debe primero disfrutar de dichos bienes, antes de alistarse en el ejército. La parashát Shoftim concluye con las leyes que deben seguirse  en caso de un presunto asesinato donde se desconoce el homicida. La ciudad más cercana al cuerpo encontrado sin vida, es la responsable de proceder con las ley de Eglah Arufah  que prescribe los pasos a seguir en tales circunstancias.

Haftarah:

Por su parte, la Haftaráh continúa los oráculos de consolación iniciados a partir de las tres semanas de luto. Con la mira de asegurar a Israel su porción en las promesas de la redención, el Eterno asegura que será él mismo quien se encargue de consolar a los hijos de Israel. “Yo, Yo soy el que os consuela”, afirma el Eterno. Y por tanto, Israel debe rechazar todo espíritu de temor y miedo al hombre, pues, todo hijo de Adam “se tornará como hierba seca”. El error más grande que puede cometer Israel es “olvidarse del Eterno”, y se dan las garantías de que el exilio terminará y abundancia de pan finalmente se colocará en la mesa de los hijos de la promesa.

HaTsofen HaMaljutí:

Por su parte, el Código Real anticipa la acción del séptimo mensajero celestial que marca el momento de la revelación final del misterio de Elohim, escondido en un rollo pequeño, con la orden de enseñarlo de nuevo al mundo (10:11),toda vez que hubo secretos revelados al profeta que no permitieron escribir (10:4) hasta nuevas instrucciones. Este “misterio de Elohim” es la revelación de la identidad de Mashiaj que tendrá lugar cuando suene el séptimo shofar. Se nos presenta una visión del Templo de Elohim el cual es medido y se cuentan todos los que sirven en él, exceptuando el atrio exterior que es entregado para los goyim los cuales tomarán el control de la ciudad de Jerusalén por 42 meses, antes de la revelación final del Mashiaj. Aparecen también dos grandes y poderosos testigos, relacionados con los dos olivos de la profecía de Zacarías (4:3) llenos del poder de la Toráh de tal modo que cuando hablan es como si fuego saliera de sus bocas, devorando a sus adversarios, es decir, sus argumentos y planes contra Israel. La autoridad dada a estos dos testigos es impresionante, incluyendo dominio sobre la naturaleza y con capacidad para decretar juicios que se revelan en forma de plagas que caen sobre los hombres impíos, las veces que sea necesario. Una vez que concluya su servicio (avodáh HaShem) al Eterno, el Cielo permite que la “bestia” los ejecute y mueren y sus cuerpos son expuestos para “escarmiento” en la plaza pública. Tal acto es televisado “en vivo”  a todas las  naciones como una gran victoria de la “bestia” pero al tercer día y mitad de un día de celebraciones, ambos testigos son resucitados por el Aliento Divino y ante la vista anonadada de todo el mundo, son elevados en una “nube” sin sufrir daño alguno. La sección revela el toque del séptimo shofar (11:15) que anuncia el tema central del libro: “El dominio del mundo ha regresado al Eterno y a Su Mashiaj y el Eterno será Rey en la tierra por los siglos de los siglos”, que es el cumplimiento de lo que anunciaron los profetas: “En ese día HaShem será Uno y Su Nombre Uno” (Zac. 14:9). Que el Eterno sea “Rey sobre toda la tierra” no significa que ahora no tenga “dominio”, sino que todos finalmente, a una voz, reconocerán Su Dominio, Majestad, Poder y Honor y se someterán a Su reino y le servirán con un corazón puro. Se cumplirá entonces el ruego del Maestro: “Venga Tu Reino, sea hecha Tu Voluntad”. La porción concluye con la revelación del Santuario de Eloha en las Alturas y una imagen del “Arca del Pacto” es trasmitida como señal a toda la tierra, acompañada de relámpagos, voces, truenos, un fuerte temblor de tierra y granizo.

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PARASHAT RE’EH

Parashát Re’eh ( # 47)

(5774)

 

Torah: Devarim 11:26-16:17

Haftará: Isaías 54:11 – 55:5

HaTsofen HaMaljutí: Mar’ot Elohim 7:9 – 9:21

 

Resumen:

La parashá de esta semana lleva por título “Re’eh” cuya traducción normalmente es “mira”  o más precisamente, “escudriña con todas las fuerzas de  tu alma” acerca de lo que está siendo colocado delante de todo el pueblo de Israel, esto es, el camino de la vida o el camino de la muerte.  Moshé está revelando al pueblo de Israel el don de la libertad de la conciencia humana con la cual hemos sido investidos por el Boré Olam (el Creador).  Esta gracia divina es absoluta y desde un principio ha sido garantizada a todo ser humano. Delante de nosotros está el Camino de la Vida y el Camino de la Muerte.  La vida será entonces el resultado de nuestra elección por la obediencia. Di-os nos permite ser libres para elegir, pero también nos hace responsables de las consecuencias de nuestra elección.  La parashá también introduce el mandamiento de construir un Templo para morada del Altísimo en medio de los hijos de Israel. Allí  y solamente allí, podrán los hijos de Israel traer sus ofrendas al Creador.  En cualquier otro lugar se podrán sacrificar animales para el consumo diario (siempre que el propósito no sea un sacrificio a Eloha) y para evitar caer en el error, se recuerda que la sangre de dichos animales debe ser vertida en tierra, no está permitido comerla en ninguna forma. En este discurso, Moshé instruye al pueblo acerca de las leyes de los profetas, específicamente cómo reconocerlo y  qué hacer ante un falso profeta, así como cualquier otro que incite a un hijo o hija de Israel a la idolatría.  Con la mira de establecer la importancia de este asunto, las marcas de un verdadero profeta son las siguientes;

  1. Di-os mismo lo ha llamado de forma especial para servirle como profeta.
  2. Di-os entrega al profeta ciertas habilidades para explicar la Toráh que todo el mundo reconoce.
  3. Di-os le permite al profeta realizar señales y milagros que se cumplen en el tiempo apropiado anunciado por la profecía.
  4. El profeta nunca habla por sí mismo, sino solamente lo que Di-os le ordena y así lo hace saber al pueblo. “Mis palabras no son mías, sino del que me envió”.
  5. El profeta verdadero no toma para sí crédito por su profecía, siempre le da todo el crédito a Di-s que lo envió.
  6. El profeta  verdadero nunca dirá nada ni enseñará nada que vaya en contra de la Toráh, especialmente insinuando que la Toráh ha pasado, ha caducado y que ha sido sustituida por otra Torah, etc.
  7. El profeta verdadero nunca insinuará ni permitirá que el pueblo se desvíe hacia la adoración y servicio a otra divinidad que no sea el Di-os de Israel, nuestro único Di-os verdadero.
  8. El profeta verdadero mantendrá una vida de santidad y pureza en línea con la Toráh.
  9. El profeta verdadero no se venderá por dinero ni aceptará dinero para profetizar ni dirá lo que la gente quiere oír, sino lo que Di-os le ordena no importa que tenga que sufrir por eso. Sufrirá con alegría.
  10. El  profeta verdadero mostrará siempre un carácter bondadoso y cariñoso con sus destinatarios, exhortándoles con amor para que ande en los caminos de la Toráh, aun cuando en ocasiones tenga que ser fuerte con sus exigencias, lo hace motivado por el amor que tiene por el pueblo.

Un falso profeta podrá aparentar muchas de estas distinciones, pero hay dos que determinarán si es o no un falso profeta:

a)     Su mensaje daña la Toráh, es contrario a la Toráh y pone en tela de juicio la autoridad de la Toráh.

b)    Demanda servicio y adoración a otras deidades que no sea estricta y únicamente el Eterno nuestro único Di-os verdadero.

La parashá luego continua con las leyes que deben seguirse para el caso de una comunidad completa (ciudad) que se hallada culpable de idolatría. A continuación Moshé recapitula las instrucciones  dadas previamente sobre animales limpios y no limpios haciendo hincapié en las marcas que deben ser tenidas en cuenta para identificarlos apropiadamente. Se dan las instrucciones de los préstamos y se especifica la importancia de mantener la relación apropiada entre economía y santidad en relación con el año sabático. Todos los préstamos, al llegar el año séptimo, deben ser perdonados y cancelados. La parasháh concluye con  las ordenanzas relacionadas con el diezmo para las peregrinaciones, el diezmo de los pobres y las tres fiestas peregrinas que deben ser santificadas por todo hijo de Israel en el lugar que el Eterno escogiere, es decir,  Yerushaláyim.

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Parashat Ekev # 46

Parashát  Ekev (46)

 

Toráh: Devarim 7:12-11:25

Haftará: Isaías 49:14 – 51:3

HaTsofen HaMaljutí:  Mar’ot Elohim 5:1 – 7:8

 

Resumen de la Toráh:

 

En nuestra parasháh Ékev (por consiguiente) Moshé continúa sus discursos de despedida ante los hijos de Israel, afirmando que la obediencia a las mitzvot nos traerá paz, seguridad y prosperidad en la tierra de la promesa.

También confronta a los hijos de Israel haciéndoles recordar que las desviaciones y transgresiones del pasado (el becerro de oro, la falsa interpretación de los 10 espías, etc.) representan actos concretos de rebelión contra el Eterno que no traerá absolutamente nada bueno para los hijos de Israel y aunque aquellos pecados fueron perdonados y nuevas tablas escritas fueron traídas a favor de la continuación del pacto, confirmado  además por 40 años de continuo sustento en el desierto, las consecuencias deben transformarse en lecciones vivientes para las generaciones de revelo para entender la importancia del camino del arrepentimiento, pues, “no solo de pan vive el hombre”, sino de toda “palabra”  que va saliendo de la boca del Altísimo, es decir, que el maná estaba condicionado al decreto celestial y no a la inversa. Por tanto, el temor y la obediencia a los mandamientos, constituyen el secreto del éxito y prosperidad de Israel.

Es cierto, la tierra que van a conquistar para poseerla “fluye leche y miel”,  y ha sido bendecida con frutos únicos y maravillosos (los siete frutos de los cuales se consagra el diezmo); también es cierto que “los ojos del Eterno”  nunca se apartan de ella, pero eso está condicionado a nuestra obediencia, pues la fuerza de Israel depende de su apego a la voluntad de nuestro Padre en los cielos.

Será por tanto, deber de los hijos de Israel limpiar la tierra y purificarla de toda forma de idolatría y conquistarla por la fuerza de la promesa, sin olvidar que “el poder para hacer la riqueza” solamente vienen de Arriba, de nuestro Padre en los cielos.

Si ante las consecutivas victorias y el aumento de los bienes caemos en el error de pensar que “ha sido nuestra mano”  quien lo ha hecho, los resultados podrían ser desastrosos.

La Parashát Ékev contiene además una sección que forma parte de la Shemá y que anuncia premios y castigos, dependiendo de nuestra obediencia o rebelión a los mandamientos y preceptos del Eterno. Si optamos por lo último (jas beshalom) la muerte y el exilio estarían a la puerta. Si elegimos la obediencia, la paz y la vida nos seguirán.

Resumen de la Haftaráh:

Por su parte, la lectura de los profetas para este Shabat contiene el segundo mensaje de consolación a favor de los hijos de Israel luego de los recuerdos de las terribles experiencias acontecidas en días pasados y que coloca ahora la fuerza de nuestro servicio a HaShem en la rampa de lanzamiento apropiado para alcanzar la redención final prometida.

La figura usada para insuflar en la conciencia de los hijos de Israel la promesa de la redención, viene dada por el uso de uno de los símbolos más sagrados de todo pueblo: la madre. ¿Qué amor bajo el cielo podría tal vez usarse para intentar compararlo al de nuestro Padre Celestial?  Sin duda que la madre, quien representa la ternura, la compasión, la entrega, el sacrificio, la abnegación, la seguridad del amor hacia sus hijos.

Esto es cierto. Pero tal vez alguna madre podría abandonar a sus hijos. De hecho, de cuando en cuando sucede. Sin embargo Eloha muestra su amor por Su pueblo afirmando que aun cuando existan madres que abandonen sus hijos, el Eterno nunca abandonará a Israel.

Y para mayor seguridad, el Eterno ofrece la figura de “las palmas de mis manos”  y “los muros de Yerushaláyim” como una marca de confianza y de permanencia a favor de los hijos del pacto.  “En la palma de mis manos te tengo esculpida, tus muros están permanentemente delante de Mí”.

¿Destruirá el Eterno Su pacto? ¿Se buscará otra esposa? La respuesta de nuestra parashá, contraria a la opinión de nuestros enemigos, es una absoluta negación de tal posibilidad, por el contrario, la figura de una “novia” surge en medio del mensaje de consolación que es enviado para este Shabat: “Te vestirás como se viste una novia”. Y como garantía de tan magnífica promesa, el Eterno coloca Su misma existencia a favor de Israel: “Tan cierto que Yo existo”, así Israel entrará finalmente bajo la jupá de la edad mesiánica.

Es cierto, hubo una ruptura del pacto (cuando Moshé rompió las dos tablas)  pero la intención del “get”  fue reemplazada por una promesa aun más gloriosa que la previa. De hecho, la haftaráh promete  la reunificación de todas las ovejas perdidas de la Casa de Israel dispersas entre las naciones, por tanto nada “nos podrá separar del amor de Eloha”, pues, ¿quién me condenará si es Eloha el que justifica? (Is.50:8)

La tierra de Israel, aunque vuelta un desierto, será transformada en un Gan Edén porque la boca del Eterno lo ha dicho (50:3).

Resumen del HaTsofen HaMaljutí:

Por su parte, el Código Real  nos confronta con la dignidad y el honor concedido al Rebe, el cual ahora, investido con el don de la  inmortalidad que le fue insuflada por el Eterno, es capaz de tomar el sefer de la profecía que contiene los secretos del reino mesiánico, de ese  reino permanente concedido al Mélej HaMashiaj.

Se describen seis de los juicios que descienden a la tierra por la violación de los mandamientos dados a las naciones (Siete Mandamientos de Noaj) y se anuncia el gran día de la ira del Eterno contra todos los rebeldes. ¿Quién podrá sobrevivir y mantenerse en pie?

Esta sección concluye con la orden del Mashiaj a sus cuatro mensajeros celestiales para que seleccionen y entreguen un código secreto  a 12 mil representantes por cada una de las doce tribus de Israel para la misión profética más extraordinaria de toda la historia, asunto que será el tema de los próximos capítulos de esta profecía

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Alerta Profetica

Saludos amigos, las Alertas Proféticas tienen como objetivo colocar en tus manos aquellos elementos de carácter político, económico, militar, social y religioso que tienen un impacto profético en nuestra generación, teniendo en cuenta el tema particular que está siendo enfocado.

Las Alertas Proféticas sirven para poner a tu disposición, de forma sintetizada, los macro eventos mundiales que revisten importancia  local para todos nosotros en este tiempo.
Espero que te guste y que la disfrutes, sacando provecho personal de las informaciones estratégicas que aquí te compartimos.
Hasta la próxima
Dan

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Clases de Conversion Posfechada para Martes 12 Agosto

Por razones ajenas a nuestra voluntad, tuvimos que cancelar la clase de hoy.

Sera ofrecida el próximo Martes 12 de Agosto, mismo horario. Agradecemos

su entendimiento y pedimos excusas por la cancelación.

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